Movimiento Maker; la Tercera Revolución Industrial

Publicado en septiembre 19, 2012 por

6


“En poco tiempo, todo lo digitalizable será digitalizado”

Paul Krugman

La cita de Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008, que escribió en su blog del NY Times nos va a ayudar a entender perfectamente la teoría Maker de Chris Anderson. Aunque, verdaderamente la frase de Krugman se refería a la industria de contenidos de información, es decir, la segunda Revolución Industrial, sintetiza bien este movimiento económico que puede acabar siendo el germen de una tercera, y más definitiva.

- Si usted escucha últimamente a este señor Krugman como fuente económica única y verdadera, vive usted en España.

En pocas palabras – el movimiento Maker – consiste en el aprovechamiento de Internet combinado con las últimas tecnologías de manufacturación para crear productos más avanzados, más perfectos. Si en los últimos diez años hemos estado exprimiendo nuestras mentes para determinar cómo podemos ofrecer nuestro servicio en la web, en la próxima década la clave será revisar lo que hemos aprendido de Internet y su programación web para llevarlo a la Industria. Por lo que el futuro parece, aunque nos pese, que no sólo pertenece a las empresas que tienen su core en la web, sino también a empresas que desarrollan productos físicos.

- Si su empresa no tiene nada que aprender de esta última década apostando por la plataforma web, es usted un empresario español.

La relación del movimiento Maker con una posible nueva Revolución Industrial no es tan atrevida. La combinación de los recursos que hemos citado anteriormente no sólo va a influir en los nuevos aspirantes a exitosos empresarios, sino que deberá tener una fuerte repercusión en todas las principales economías nacionales. Chris Anderson – autor de The New Industrial Revolution y creador del concepto Maker – asegura que una nación no puede sostenerse con la explotación de bienes servicios y financieros o con una desarrollada industria de creación de software que solo emplea un pequeño porcentaje de población. Por lo que un país, sí quiere seguir siendo fuerte, debe apostar por tener una base fuerte de fabricación, que pasa por explotar los recursos Makers.

- Si usted piensa que la clave es una nueva liberalización del suelo, ladrillo y arena, es usted un millonario español.

La proliferación de negocios en Internet ha sido muy acelerada gracias a las casi inexistentes barreras de entradas que existen. Pero en el sector industrial la evolución está siendo más lenta y más torpe. Con el movimiento maker el panorama parece presentarse diferente. La aparición de movimientos innovadores como crowdsourcing o el desarrollo de programas que ayudan a la optimización del diseño y la producción del producto hacen que se ponga delante de nosotros un nuevo tipo de economía. Algo más parecido a la web, que crece de abajo hacia arriba y altamente emprendedora. Ya no quedará nada de ésas fábricas gigantes de antaño con todos sus ejércitos de empleados. Bastará con un par de tipos creativos pensando bajo las paredes blancas de una oficina para conseguir la palanca de Arquímedes, y mover el mundo.

- Si piensa que no hay que fomentar la educación y conseguir una formación profesional más actualizada sino que hay que trabajar más, es usted Juan Roig.

Esta nueva perspectiva coge todavía más fuerza cuando se observa que la escena que dibuja se basa en un proceso creativo liberado de grilletes gracias a la tecnología, y una fructífera innovación tanto en la producción como en el proceso de venta. Una de las causas de la crisis actual ha sido la imposibilidad de acoplar las estructuras económicas y sociales actuales, a las que el avance tecnológico ha creado con su manía de hacer todo más deprisa, más fácil y más democrático (adjetivo que ya perfuma un cierto olor a rancio, a beata apolillada).  En el siglo XX, todo parecía tan firme y gigantesco, tan rotundo y permanente que parecía que el sistema capitalista nunca podía ser visitado por el apocalipsis. Y en nuestro entorno, siempre acomplejado por la falta de perspectiva crítica y por la incapacidad de reacción, ve toda esta debacle como quien mira una atracción de circo.

- Si no ha entendido nada de ésto y está echándole la culpa a Alemania, es usted un ávido lector de La Razón.

Es cierto que el movimiento Maker todavía tiene un largo camino que recorrer antes de alcanzar la mayoría de edad, pero se presenta como una bonita esperanza. Escenifica una economía que deja de ser hecha por grandes empresas, para ser hechas por individuos emprendedores, incluso aficionados o estudiantes. Anderson hace valer su teoría con empresas que ya están funcionando y siendo rentables, como Sparkfun, empresa americana que realiza circuitos electrónicos impresos utilizando máquinas pick and place para crearlos. Además Sparkfun tiene la particularidad de utilizar su sitio web para conseguir nuevos conocimientos, insertar tutoriales y ser un foro de conversación para sus propios clientes, que bien diría que ya son sus propios fans. Y por supuesto, funciona. Factura alrededor de 30 millones de dólares, con un crecimiento anual superior al 50% y con más de 130 empleados en plantilla. Todo gracias a programación web, manufacturación con la última tecnología y crowdsourcing.

- Si piensa que todo lo que triunfa en Estados Unidos aquí no va a funcionar, es usted parte de los extras de Bienvenido Mr. Marshall.

Sparkfun empezó todo con 3.000 dólares, y en este artículo es todo tan casual que voy a citar a Carrillo cuando afirmó que “el desarrollo de la tecnología pone en crisis el principio mismo de la empresa privada, pues sólo unas cuantas gigantes están en condiciones de disponer de las inmensas sumas de capital necesarias para utilizar dicha tecnología”. Esta cita viene a confirmar que todos los principales ideólogos del siglo XX han ido viendo como sus teorías se derrumbaban como un castillo de naipes. Y su miedo al progreso se ve como una auténtica tontería cuando comprueba que la tecnología sí puede hacer al ser humano mejor. Más creativo, más infinito y más imposible. La tecnología simplemente nos has avanzado hasta el final, donde empieza todo que vale la pena.

Todo ha caducado. Volvamos a empezar.

- Si al leer la palabra Carrillo te ha venido a la mente la palabra Paracuellos, felicidades. Está usted de enhorabuena.

About these ads
Posted in: GENERAL